miércoles, 17 de septiembre de 2008

MI QUERIDA CERVEZA

PEQUEÑA ANTOLOGÍA POÉTICA

De Materias de sombra (Monte Avila Editores, 1983)

MI QUERIDA CERVEZA

Siempre sueño ir nadando en una gran cresta de cerveza

desenfundo mi arma en pleno oleaje

y siento la espuma, música plena en mis orejas

pero no soy capaz de disparar

estaría hiriéndome al despertar

como el desesperado cuando la marea se levanta

juntando sus manos en la única súplica

la de entenderse con los muertos

y volar en pedazos el día menos pensado

No he podido encontrar muerte más bella

que la de suicidarme con cerveza

el gran secreto del oro de copas

atravesando mi garganta como una saeta

dulzura de ojos vacíos

Poesía

De noche inmensos chorros de cerveza

salen sin piedad de la tierra

arrastrándome a rincones

donde se pierde toda la vergüenza del mundo

mujeres funerarias salen de los confines

a besarnos, a morder nuestros labios en camas apagadas

con todo el silencio que destila el amor

en la gentil pornografía

riendo con ganas de la vida, como si regresando a nuestra casa

hubiésemos dejado herido el horizonte

varias gaviotas muertas y un lejano sabor a cerveza

que nunca nos humilla

LA TROMPETA CULPABLE

Hace una semana o tal vez más,

quizá hace dos, o un mes

sueño que toco la trompeta.

Una mujer me dice que no puede ser

que ella jamás imaginó un sonido tan sublime.

Pero yo la toco otra vez

y le demuestro que los sonidos salen

como flujo magnético

metiéndose en el almuerzo

y provocando exclamaciones

en los demás asistentes.

Mis dedos en los pistones

son pequeñas serpientes doradas.

Alguien que no veo me aplaude,

después mi mujer me golpea con una cuchara,

luego mi hijo me dice que le duele

el oído.

Yo sigo hasta formar parte de un conjunto

famoso por beber whisky en los ensayos.

después llega mi madre y me reprende

me dice que voy a despertar a los muertos de la cuadra.

Mi trompeta va a dar a su estuche de felpa.

Entonces la primera mujer me vuelve a decir

que ella no lo cree

que yo estoy soñando y que ella sin embargo

me ama.

Yo me despierto cansado,

viendo a mi almohada asustada

arañándome la cara.

EN EL PARQUE

A Reynaldo Pérez-So

He llegado otra vez a este parque

y me he sentado a oír el ruido

que hace mi conciencia.

Al pararme y parpadear, al sentarme otra vez,

al registrarme los bolsillos siento que algo

se agrieta en otra persona, vasos y botellas

caen de mesas que nunca he visto

y se rompen sin hacer ruido.

He venido a leer al parque y no puedo adelantar la lectura

si un niño me mira,

pues mis ojos me miran con los suyos

y sólo veo páginas blancas

sobre mis manos.

Si un pájaro vuela cerca de mí

No puedo verlo realmente, sólo presiento su aleteo

¿en mis oídos? ¿en un árbol situado detrás del sol?

Ignoro asimismo por qué hiero la hierba con mis pasos

y de dónde he sacado fuerzas

Para igualarme a las hojas.

El parque está ahí siempre, aliviando mi tentación.

Y ahora no sé si estoy en él.

LAS MADRES

Las madres no existen.

Van de un lado a otro

y no hacen nada preciso

pero bajo sus dedos

todo ocurre.

Nunca están completamente sentadas

o de pie

y cuando se acuestan

nadie las ve.

Las madres no existen.

Sólo aparecen

o desaparecen.

Del libro Baladas Profanas (La oruga luminosa, 1993)

LOS DUENDES

A Román Leonardo Picón

La amistad la inventó un duende solitario

que se paseaba entre los árboles desnudos.

se preocupaba por el futuro de los árboles

por las hojas muertas y el crujir intenso

y secreto de las estrellas.

La amistad la inventó un día

en que la melancolía de la soledad le subía por las piernas.

Llegó a la cima de una colina

y desde ahí divisó a otro duende solitario

que, como él, se venía deteniendo

entre los árboles.

Se dieron la mano. Hablaron de las cosas del mundo.

Y luego durmieron.

Al día siguiente los dos duendes eran uno solo.

ME OBSESIONA UNA IMAGEN

A Gustavo Pereira

Me obsesiona una imagen que es muchas

Es la imagen de un patio llovido

Y de unas flores tímidas.

La imagen de un niño mirando las nubes

mientras un gato duerme sobre las hojas secas.

Es una vieja imagen que me sigue

cuando abro los ojos:

veo la cara húmeda del tiempo

y sueño, dentro de la hamaca,

con los inviernos rotos.

Mientras tanto

mi cuerpo cumple su destino de cuerpo

por estos arrabales, va por antiguas callejas

reconociendo fachadas en su paseo nocturno.

Entra el cine, al bar. Y bebe su ron solitario.

Tantas veces vine, tantas veces fui

buscando esa Nada, sin saberlo.

CAPACIDAD DEL OCÉANO

No puedo imaginarme qué otra cosa cabría en el mar

Como no fuese el océano

De un hombre en sufrimiento

LA SONAJA CHINA EN LA NOCHE OCCIDENTAL

A Jesús Ferrero

Ese sonajero chino

es mi único compañero.

Por la hoja mínima de una ventana mínima

trae las claves de la noche.

Baila en un pequeño cordón

que colgó la mano de la amada

en la hora precisa.

El viento de la sierra

compite con los vientos del alma

para tocarlo suavemente.

¿Será posible tener el espíritu

como el de ese sonajero

para hacerle preguntas al mundo?

Pienso intensamente en quién lo fabricó

y anoto con la fidelidad de mi pulso

sus delicados latidos.

BALADA DE JOHN LENNON

Esta mañana abrí el periódico

Y me herí la cara

Con la fotografía de un niño

Que había cavado su fosa en el Dakota de Maniatan

Aquí en la tierra, cerca del Paraíso

Esta tarde abrí el periódico

Y mi para brisas voló

Me estrellé contra un poste

Y me abrí el cráneo

Al lado de los cables enredados

Estaban tus anteojos

Mirándome.

Señor Lennon, yo no pude dispararle

Soñaba con apretarle la mano.

Vendrá un día de paz, alguien lo verá

Y antes de que yo pueda verlo

Un perro de Liverpool

Ladrará a la luna.

Esta noche me acosté

Sobre las hojas de un periódico

Y las encontré cálidas.

Bendita poesía, para nada sirves.

No me queda ni para toarme contigo

Una cerveza, John.

Esta madrugada me dormí

Con la historia de un niño de 40 años

Entre las sienes.

Nadie sabrá cómo logré hacerlo.

Ese niño había catado para mí

Y ahora su cuerpo es dueño de sirte balas.

Me gustaría iluminarlo.

HE VISTO

He visto desde mi ventana cómo entra la noche con relámpagos ciegos a descomponer el sueño.

He visto cómo un automóvil se estrella y sale humo de la boca de los sobrevivientes

He visto cómo raptan a una actriz de la entrada de su edificio y cómo la recogen en una ambulancia por exceso de estupefacientes

Y la he visto después resucitar en la boca de un Director de cine

He visto desde la orilla de la calle cómo aludan a una señora para sacarle el oro de los dientes

He visto a los gritos arder en el aire y las detonaciones y los policías correr como galgos detrás de una noche asesina

He visto a un amigo mío desayunarse a la nada en la mañana más lluviosa

He visto a mi imposible esposa arder sobre el pavimento con los propios hijos míos

He visto la humillación del hombre sin piernas jugando con sus monedas en plena vía pública

He visto cómo el banquero toma despacio su café para calmar la sed de su chaleco

Lo he visto todo o casi todo

He visto familias enteras descabezadas en las páginas del periódico

Y a la mafia internacional merodeando por la esquina al cuido de la última remesa

He visto a la infancia correr al amparo de un cargamento de coca para toda la eternidad

He visto desangrarse al anciano que fundó el barrio en el banco del parque de su mismo barrio mientras daba maíz a las palomas

He visto robar medio miligramo en el mercado a una señora descalza que luego destapa el contenido de su compra y no ve más que una mosca volando

He visto a la mujer más bella del mundo pasar a un centímetro de mis ojos

Y he soñado también con invitarla a una playa azulísima de arenas cálidas donde podamos besarnos con las olas

Pero luego la he visto en el mismo restorán que yo con un tipo que hacía gárgaras de gaseosa

He visto la quema de la Biblioteca Municipal para instalar allí un congreso de Endocrinología

He visto hundirse un buque en la esquina donde expenden medicinas para los desahuciados

He visto a un hombre ceñir por la cintura a su propia infancia

He visto a una mujer abofetear públicamente a su marido en el nombre del más purísimo amor

He visto todo esto con mis propios ojos con estos mismos ojos míos que hubiera querido cambiar por un confortable juego de muebles

En donde pudiese reposar de tanto arrebato

Yo nací en una montaña virgen y antiquísima y no merecía tener estas visiones

El viejo río en donde me ahogué por primera vez se encargó de salvarme y darme respiración artificial

Me di el lujo de salvarme y lucir un clavado perfecto desde una piedra lustrosa hasta el fondo de un pozo

Y volvía a estar sano y salvo para ver estas cosas que os he venido narrando

Cosas que he visto a pesar de mí

Y de esta fabulosa gaviota viajera que veo cruzar por el aire

Mientras me despido hasta una segunda oportunidad

Del libro Proso estos versos (Círculo de Escritores de Cojedes, 1998)

SOY MI MUJER

Soy mi mujer

Estoy parado frente a mí

y veo su rostro

me sigo a través

del azogue de los ojos

y entro en un espacio blanco

que acaricia la lenta barba

del día

me asomo a ver el hombre

que hay dentro

está asustado de tanto expandir

el horizonte

el mar se calla en la punta de las piedras

y veo venir al mujer

y entrar a la hombre

en un mismo cuerpo

QUÉ DELICADA MUERTE

Qué delicada muerte es respirar

celebrar con el aliento cada instante

unir el fin al principio

con un hilo liviano

dormido sobre las horas del mundo

cada breve latido cada minúsculo sobresalto

forman parte del triunfo final

de la muerte

emblema perfecto

de todo lo vivido

SI UN PADRE

Si un padre

o una madre

nos piensan de madrugada

allá atrás

en el lejano pueblo

y nosotros aquí

despiertos de este lado

entonces podría pensarse

en que algo

alguna vez

iba a nacer

Del libro Rapsodias urbanas (Inédito)

A LA LUNA

A Ennio

En el trayecto nocturno de regreso a mi ciudad

Miré al cielo y vi la luna. ¡Qué luna!

Largo rato estuve viendo su cara plateada,

Sus ojos esfumados, su nariz y su boca

Que siempre suspira desde allá, tan lejos,

Y sonríe, para que seamos felices.

Qué sería de la noche y de nosotros

Sin su luz: unos seres solos, amargos,

Sin ese disco que nos acompaña, nos entibia la piel

Antes y después de nacer y morir.

No concibo nada sin su presencia,

Nada de lo que hacemos puede alcanzarla

Ninguna palabra tocarla,

Nada de versos, señores poetas de la noche,

Nada de este ejercicio cojitranco del verbo,

Ella está arriba suspendida, flotando, planeando

Sola y muda para nosotros: sólo hay que verla

Como uña, hoz, pelota, bola dulce con sus livianos cráteres,

Sus valles llenos de nervios secos

Y su aire sin peso que nos deja instalados

En el viejo silencio de los tiempos.

EL BANQUETE DEL TIEMPO

A Elisio Jiménez Sierra

El tiempo, que todo lo borra.

El tiempo, que pasa frotando su mano sudorosa en los poros abiertos del día

Deja caer su humedad en los músculos trémulos del calendario

Pasa planeando en forma de avión encima de los retoños que nacen cada día sobre la tierra

Los vigila y ve con su ojo único que no parpadea

El tiempo que apenas se detiene en las puertas de viejos edificios para soplarlas

Y preguntar por familiares idos

El tiempo hinchado de su propia soberbia caza iguanas en los desiertos patos en los lagos conejos en los bosques

Y antes de devorar a los pobres animales que construyen la tierra los perdona por un día más

Va anotando en su arrugada libreta los suspiros de los amantes

Para convertirlos luego en bostezos

Los contabiliza como días o años y entonces se detiene un instante

En el rostro de los ancianos para acariciar sus arrugas

El tiempo pasa su lengua salada sobre las costillas del mar

Pudre el tronco padre de los árboles el hígado el corazón los pulmones

Sólo el cerebro se salva es el único que puede sobrevivir al horrible asalto de sus uñas

El tiempo que se derrama como una inmensa ola de vacío sobre el espacio

Y cubre el todo con la nada llena de todas las nadas

Sólo hay un hueco profundo que cae en otro y no permite más interrupciones

El tiempo entonces inocula células mortales en la espalda de la vida

Y ella responde con un grito seco que se oye en el confín de la noche

Allá donde el mar disuelve ese sonido en sus olas y murmura algo

En el oído de los marineros cuando pescan en alta mar de madrugada

El tiempo más veloz que la luz y que el cuadrado de la luz multiplicado

Por la masa de la luz podría caber en la cabeza de un alfiler

Que desplaza su energía hacia los cuatro puntos cardinales hacia el cubo de las cuatro estaciones

Te hace ganar y perder Cuenta tus pasos en la calle

Con la tenues agujas del reloj

Miras tu muñeca en tu migaja de cotidianidad para comprobar que lo tienes

Pero es sólo una ilusión

Es sólo un espejismo de tu propio sueño

Que te persigue en el día e intenta recobrar tus ojos

El tiempo líquido que se esparce en las persianas de los dormitorios

El tiempo gaseoso que deja su olor de pétalos podridos en las despedidas

El tiempo mineral que te asalta a la salida de los cines

En donde has intentado matarlo en la infancia

Luego ya hombre en los libros y las mujeres

Y en las interminables bocanadas de humo de tabaco que has aspirado en las fiestas

Y en los tragos de alcohol que te acercan cada día a la locura

Pero no puedes no puedes

El tiempo se mete en tu cama para hacerte su hipócrita compañía

Y apenas logras deshacerte de él durante el espejismo del sueño

Le sacas le empujas le llevas hasta la puerta y lo pateas muy lejos

Y el regresa en forma de sobre de correos deslizándose bajo la puerta

Te sube por los zapatos te lame el tobillo y te da un coscorrón

Para que despiertes de la modorra del espacio

Mantiene una sucia pelea con la eternidad donde luego después terminan abrazados

Y la eternidad llora como una muchacha desengañada cuando lo ve alejarse

Detrás de las nubes del horizonte

Más tarde se vuelve un gas para corporizarse en forma de mujer

Que te invita a que le invites una cena

Aceptas finalmente la invitación y te sientas a la mesa a compartir el banquete

Ves cómo caen los días convertidos en migajas desde el borde de la mesa

Y no puedes contener tu lágrima miserable

Haces la triste sobremesa

Hasta puedes oír un valse de Chopin

Y luego duermes

Duermes para recuperarte del embotamiento de la vigilia

Y los sueños te otorgan esa mínima recompensa

De interpretar algo intraducible

La intuición te conduce por los laberintos de las imágenes

Hasta demostrarte que tu inteligencia no sirve para mucho

Excepto para una cosa: para matar el tiempo

Matarlo olvidar que existe que está ahí

Con su boca presta a lamer el resto de paz que aún te queda

Te llama por teléfono a diario para cobrarte tu cuota de deber

De hacer algo que permanezca para que él te justifique

Para que tu memoria no quede sepultada en el tedio de la eternidad

Tarde o temprano se va a hacer tarde

Temprano o tarde se va hacer demasiado temprano

Temprano o tarde va a ser tarde para llegar a la hora justa

He ahí el dilema

Mientras tanto los aviones se mueven en los hangares como moscas en la mesa del banquete

Los barcos en las bahías parecen cruces en el camposanto

Los automóviles cápsulas ingeridas por los barrancos

Vayas o no tú en ellos da lo mismo

Has ido y has venido y has aguardado ese instante

En que la amada te abría los brazos como una aurora

Y has visto en los ojos de la hija un resplandor rubio

Que te habla del fragante sueño de la juventud

O bien tu madre te despedía con sus ojos casi ciegos

Y te decía hijo mío aprovecha bien el tiempo

Tu madre tu mujer tu hija y tú mismo que eres tu propio padre y tu propio hermano

Son parte de este gran banquete al que asistimos desde siempre

Sin haber sido invitados

EL MAR

En las retinas de La Guaira

Duerme el cangrejo

Arropado de olas y arena

Duerme la sirena cantando entre las rocas

El sol las funde y las convierte en viento

En el alma de Puerto Cabello

Los marineros fuman pipas

Y arrojan el humo al cielo

Pescan navajas en los arrecifes

Bucean langostas como carnadas

Para alimentar la esperanza

En las pupilas de Paraguaná

Las ostras se mueven en los manglares

Buscando labios de mujer

Las gaviotas zambullen su pico

En el mar de los tormentos

Y los alcatraces queman sus ojos

En el choque con lo azul

Por las venas de Macuto

Corre un río de almendrones y uvas de playa

En cuya ribera se sienta Reverón

Tras las cercas de los balnearios

Los viejos hallan ilusiones perdidas

Y las mujeres solas vuelven a nacer

En los muelles de Puerto La Cruz

La eternidad va por los malecones

Sin brújula

Con un dulce golpe en la cabeza

Se asoma a ver los crepúsculos

Y a contar las arenas del mar

En las bahías de Juan Griego

Los niños chapotean en las olas

Con el Paraíso

Comen carne de pescado

Adobada de cielo

Y llevan tatuajes de amor en la frente

En la soledad de Chichiriviche

Se hunden las penas como globos reventados

En medio de las barcas quietas

Sentadas en el agua

En cuyo fondo

Los pulpos quieren abrazar su pasado

En el frenesí de Playa Colorada

Una palmera organiza un congreso de pájaros

Y un viejo lobo de mar

Invita a una fiesta sexual

En horas de la madrugada

Piernas y nalgas senos y cabelleras bocas y más bocas

Se vislumbran en las fogatas

Para ser poseídas

En las arenas sumergidas de Adícora

Las tortugas comen futuro

En islas desoladas

Y los paseantes montan en veleros

Que van al horizonte

Alhajas brillan en los fondos turquesa

De los estanques y las perlas se esconden

Para siempre

En los ojos de los Puertos del Mundo

Hay ángeles vigilantes

Que cambian un sueño por un pez espada

Sus alas huelen a sargazo

Y de sus piernas cuelgan manojos de algas

Que flotan luego en la superficie

De las lagunas

Son los ángeles que cuidan los abismos

En las profundidades remotas

Hay ojos de animales ciegos

Que desean nadar hacia el fondo de sus vidas

En el alma del mar

En las pupilas del océano

Un dios tranquilo vigila la tierra

Para que no se caiga

FIN DE LA SELECCIÓN POÉTICA